¿Cómo se reparte la herencia cuando no hay testamento?

En otras entradas de nuestro blog ya hablábamos de los pasos para aceptar una herencia y habíamos visto lo complicado que podía ser heredar una vivienda sin acuerdo entre herederos o decidir entre esta o una donación en vida… Hoy afrontaremos otro interrogante que a menudo crea incertidumbre los clientes de nuestra inmobiliaria: ¿cómo se reparte una herencia cuando no hay testamento?

Qué ocurre con la vivienda al fallecer sin testamento

Cuando la persona que ha fallecido no ha dejado testamento o este es ineficaz (es nulo, ha caducado o se ha revocado por voluntad expresa o tácita), se abre lo que se conoce como sucesión intestada o abintestato.

Para aclarar la terminología que a menudo se encuentra en los textos legales, es necesario señalar que el fallecido se conoce también como el causante.

¿Qué es una sucesión intestada?

En derecho, la sucesión intestada se define como la adquisición legal de los bienes, derechos y propiedades que normalmente se adquieren por herencia cuando no hay testamento válido. Estas propiedades incluyen también la vivienda.

¿Quiénes son los herederos de una sucesión intestada?

En caso de darse esta sucesión, la ley hace un llamamiento a determinados parientes o al Estado, que serán herederos forzosos. Todos los bienes y propiedades se dividirán por partes iguales, a no ser que la ley lo especifique, como veremos más adelante. Es decir, la vivienda y los bienes serán repartidos entre estos herederos forzosos exactamente como cuando un padre fallece y heredan los hijos. El artículo 913 del Código Civil establece este orden de llamamiento siguiendo tres criterios escalonados de preferencia: la clase, el orden y el grado de parentesco.

El criterio de clase

Las clases son las categorías de personas llamadas a la sucesión según su vínculo con el fallecido. Las encontramos también establecidas en el artículo 913 del Código Civil. Encontramos tres:

a) Los parientes del fallecido, cuyo vínculo es el parentesco.

b) El cónyuge del fallecido, cuyo vínculo es el matrimonio.

c) El Estado, vinculado al fallecido por su participación social.

Los herederos son llamados en este orden, pero la clase de los parientes y el cónyuge no son excluyentes entre sí, es decir, el cónyuge podría recibir la herencia antes que los parientes, según el caso. Son los que en el Artículo 807 del Código Civil se conocen como herederos forzosos:

a) Hijos y descendientes.

b) En su defecto, padres y ascendientes.

c) Si no existen hijos, ascendientes, padres ni ascendientes, serán el viudo o viuda.

Solo en caso de no existir estos herederos forzosos, las propiedades y los bienes pasaría al Estado.

Cómo determinar la preferencia entre los parientes

A la hora de llamar a la primera clase, los parientes, se utilizan órdenes y grados para establecer la preferencia.

Primero se utilizan órdenes, que son grupos formados dentro la clase de los parientes según la línea de parentesco que los une con el fallecido. Así, se distinguen tres órdenes:

Orden de los descendientes: Hijos, nietos y bisnietos.

Orden de los ascendientes: Padres, abuelos y bisabuelos.

Orden de los colaterales: Se dividen entre colaterales privilegiados (hermanos e hijos de hermanos) y colaterales no privilegiados, que son los demás parientes hasta el cuarto grado.

¿En qué orden son llamados los herederos legales o legítimos?

Uniendo esta normativa, obtenemos el orden sucesorio de una herencia sin testamento a nivel estatal. Es decir, según la comunidad autónoma puede haber ligeras variantes.

Primero heredarían hijos o descendientes del causante o fallecido. Pero si también existe un viudo o viuda del fallecido, tendrá derecho al tercio de mejora, es decir, al usufructo de una tercera parte de la herencia.

En segundo lugar, en caso de no haber hijos o nietos, heredarían los ascendientes del fallecido o causante. Pero, de nuevo, si el causante tuviera un viudo o viuda, tendría derecho al usufructo viudal de la mitad de la herencia.

Tercero, de no haber descendientes ni ascendientes, la herencia pertenecería al cónyuge viudo. Si se tratara de una pareja de hecho, no heredaría sin testamento, excepto en algunas comunidades autónomas. Por tanto, si no hay hijos ni padres y se desea que la herencia sea para la pareja de hecho, es conveniente consultar la legislación al respecto de la comunidad autónoma y hacer el testamento si es necesario.

En cuarto lugar, si el causante no tuviera descendientes, ascendientes ni cónyuge viudo, los bienes serían para hermanos del difunto, repartidos a parte iguales.

Sucesión en línea colateral

Si no existiera ninguno de los parientes anteriores, la herencia se repartiría en línea colateral. El llamamiento se rige según los artículos 943 y siguientes del Código Civil y sería en este orden:

Sobrinos e hijos de hermanos de doble vínculo: Los primeros heredarían por cabeza y los segundos, por estirpe.

Tíos y medio hermanos: Los primeros heredarían el doble que los segundos. Si solo hay medio hermanos, la herencia se repartirá a partes iguales entre ellos.

Hijos de medio hermanos.

Primos (cuarto grado).

Más allá del cuarto grado, no se extiende el derecho de heredar abintestato.

Sucesión del Estado

Si no existiera ninguno de los anteriores parientes, la herencia sería para el Estado. Según la comunidad autónoma, estos bienes y derechos pasarían a la propia comunidad (cosa que sucede en Cataluña, Baleares, Galicia o País Vasco, por ejemplo) o al Estado español.

Qué hacer en caso de heredar una vivienda

Si los herederos son el cónyuge, los ascendientes o descendientes, solo será necesario hacer un acta notarial junto con la documentación necesaria y el testimonio de testigos.

Pero si los herederos son familiares colaterales, para conseguir la declaración de legatarios deberán acudir a un procedimiento judicial.

Si hay cónyuge e hijos, el primero heredará una tercera parte del usufructo. Es decir, podrá seguir viviendo en la propiedad y también podrá alquilarla, pero no venderla sin autorización del resto de propietarios, es decir, de los hijos.

Como se puede ver, aunque una persona fallezca sin testamento, casi siempre habrá familiares entre los que se divida la herencia, incluyendo todos los bienes y la vivienda.

¿Cuándo y cómo se produce la desheredación?


En los tiempos de la pandemia, aumentaron las consultas en los despachos sobre cómo hacer el testamento para asegurarse de que la herencia llegara a aquellos que lo necesitaran. Pero, por otra parte, llama la atención el aumento de consultas sobre cómo desheredar a los hijos o cambiar los herederos. Según informa El Mundo, el incremento registrado en el número de procesos judiciales al respecto es del 239 % y se han registrado 600. 000 peticiones para desheredar a hijos.

¿Es tan fácil desheredar a los hijos?

La ley obliga a destinar al menos un tercio a los hijos. Pero, si se puede comprobar judicialmente que los hijos han maltratado física o psicológicamente a los padres, se les puede retirar también ese tercio.

El problema es que se trata de un proceso tan fatigoso que solo en un 18 % de las ocasiones llega a término. Intentaremos arrojar un poco de luz sobre este procedimiento.

Cómo se puede cambiar el testamento

Desheredar significa excluir del testamento a los que serían herederos forzosos de la legítima, como por ejemplo los hijos.

Además de que existen condiciones para ello que luego enumeraremos, solo se puede desheredar a alguien por medio de un testamento en el que se expresen las causas legales por las que se desea excluir a uno o varios herederos forzosos. Si estas causas no son las que contempla la ley, se anulará este nuevo testamento, siempre que el cambio perjudicara al al testatario. Si el cambio es favorable (es decir, es un legado, mejora o similar), no es necesario que la causa sea una de las previstas en la ley.

Causas legales para desheredar

Las causas que se han explicitar en el testamento para desheredar a alguien varían ligeramente según el parentesco con el testador. Empezaremos por las genéricas para luego ocuparnos de cada una.

Causas generales

– Un progenitor podrá desheredar a su hijo si lo ha abandonado, corrompido o prostituido.

– No se tiene derecho a una herencia si se demuestra que se ha intentado atentar contra la vida del testador, su cónyuge, descendientes o ascendientes. Esto supondrá que incluso los herederos forzosos pierdan su derecho a la legítima.

– Si el heredero declara una acusación calumniosa acusando al testador de haber cometido un delito que pueda ser castigado con una pena de prisión grave, es decir, de al menos 6 años.

– Si el heredero es mayor de edad y sabe que el testador ha fallecido de forma violenta pero no comunica su muerte a las autoridades de la justicia, exceptuando los casos en los que ya se está investigando esta muerte.

– Si el testamento se ha realizado bajo amenaza, mediante un fraude o con violencia que obligue o impida al testador a hacer testamento, a modificarlo o bien oculte maliciosamente el ya realizado.

Causas necesarias para desheredar a los hijos y descendientes

Es uno de los casos más habituales actualmente. Los padres acusan a los hijos de no haberles llamado ni haberse preocupado de llevarles alimentos, ir a la farmacia o llevar a cabo algún recado.

– Negar alimentos sin motivo aparente al ascendiente que lleva a cabo la desheredación.

– Injuriar o maltratar gravemente al ascendiente, tanto de obra como de palabra.

Es cierto que no se recomienda que los hijos tengan contacto directo con los padres durante la pandemia, ya que los primeros pueden ser enfermos asintomáticos de COVID-19 y las personas mayores son un grupo de riesgo. Pero esto no les exime de llevarles un recado si tienen posibilidad de hacerlo (es decir, se lo permite su trabajo y lugar de domicilio). Así que se puede argüir como causa la primera, «negar alimentos». Pero sería recomendable justificar que los padres les han pedido a los hijos que les lleven estos alimentos o medicamentos que necesitaban, o que realmente les era imposible desplazarse para comprarlos ellos mismos.

Por otra parte, la segunda causa alude al maltrato psicológico. El Tribunal Supremo contempla también en esta clase de maltrato la falta de atención. Entiende que esto causa un daño psicológico a los padres. Pero, como siempre, debe poder demostrarse de la mejor manera posible. Por ejemplo, mediante el registro de la cantidad de las llamadas que los padres han hecho a los hijos y viceversa.

Causas necesarias para desheredar a padres

Estas solicitudes de modificación de testamentos no han aumentado significativamente durante la pandemia, pero es bueno conocer qué causas se pueden escribir en el testamento para desheredar a los padres.

– Haber sido privados de la patria potestad judicialmente por incumplimiento de los deberes que comportan.

– Haber negado alimentos a sus hijos o descendientes sin motivo legítimo.

– Que uno de los padres haya atentado contra la vida del otro y no existiera reconciliación entre ellos.

Causas necesarias para desheredar al cónyuge

Tampoco la situación actual ha disparado estas solicitudes, pero hay que remarcar que son frecuentes, sobre todo en procesos de divorcio. Solo se podrá desheredar al cónyuge cumpliendo estas causas:

– Incumplir grave o reiteradamente los deberes conyugales que, según los artículos 67 y 68 del Código Civil, consisten en el respeto y la ayuda mutua, actuar en interés de la familia, vivir juntos, guardarse fidelidad, socorrerse mutuamente y compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes, descendientes y otras personas dependientes a su cargo.

– Negar alimentos a los hijos o al otro cónyuge.

– Atentar contra la vida del cónyuge testador, sin reconciliarse posteriormente.

Consecuencias de la desheredación

Además de que el heredero ya no recibirá la herencia, hay otros efectos.

Seguirán siendo válidas las donaciones que el testador hubiese efectuado en vida al desheredado. Solo se podrá retirar también esta donación si la misma causa que provoca la desheredación también provocara la revocación de la donación.

¿Quién pasará a ser el nuevo heredero legítimo? Serán los hijos y descendientes del desheredado, que recibirán también exactamente igual todos los derechos que pertenecían al desheredado.

¿Qué sucede si el testador se arrepiente porque se ha vuelto a reconciliar con el desheredado? Entonces también se podrá revocar la desheredación y todo quedará como estaba antes.

Como podemos comprobar, estas solicitudes de herencia que son tan frecuentes en nuestros días son perfectamente factibles siempre que se ajusten de forma demostrable a una de las causas que especificamos en este artículo.

Cómo se realiza la partición o división del caudal hereditario

El reparto de una herencia con varios herederos requiere dar una serie de pasos hasta conseguir que cada uno sea legítimo propietario de los bienes legados que le corresponden. A continuación, vamos a profundizar en el concepto de caudal hereditario. Así podremos entender mejor cómo funcionan las particiones, cómo se calculan y qué acciones legales se pueden tomar para modificarlo o rescindirlo.

De comunidad hereditaria a caudal hereditario

Según los artículos 440, 442 y 661 del Código Civil, la transferencia de la propiedad del difunto al sus herederos se produce, sin interrupción, en el momento del deceso. Hasta que se produzca la partición, los legatarios tendrán derecho a una parte alícuota de los bienes que se indique en el testamento.

En el sector jurídico llamamos comunidad hereditaria a la figura que aparece en esta parte del proceso. Se trata de dos o más herederos que tienen la propiedad de un porcentaje sobre el total de todos los bienes sin repartir. Es decir, cuando, por ejemplo, hay tres legatarios que heredan a partes iguales, todos poseerán un 33 % de cada uno de los bienes, derechos y obligaciones.

El caudal hereditario, por su parte, es el total del patrimonio que deja el testador en su legado. También se le conoce como caudal relicto y, antes de su partición, es un inventario de bienes muebles e inmuebles, derechos de cobro y obligaciones de pago.

En el momento de la partición del caudal hereditario todos los bienes heredados pasan a tener una propiedad definida. Dicho de otra forma, se extingue la comunidad hereditaria y la propiedad abstracta pasa a ser concreta. Volviendo al ejemplo del principio, si el legado neto son dos viviendas iguales, una de menor valor y dinero, una posible partición sería un inmueble para cada legatario y una cuantía económica que compense el valor de mercado de la casa más barata.

¿Cómo realizamos la partición del testamento?

Para poder realizar la división del caudal relicto, tenemos que dar una serie de pasos que van a permitir que nos aseguremos de que el valor de los bienes a repartir se corresponde con las proporciones mencionadas en el testamento.

La aceptación de todos los herederos

Tras el fallecimiento del propietario de los bienes, los herederos tienen que presentarse en la notaría a aceptar o rechazar la herencia. En caso de repudia, es imprescindible que esta se haga ante notario y en escritura pública.

Cuando al menos uno de los legatarios no se pronuncia, la división quedará paralizada. Esto daría lugar a una comunidad hereditaria donde, como hemos explicado al comienzo, todos los herederos serían propietarios de un proindiviso. La misma situación se repite en las ocasiones en las que todos han aceptado, pero una de las partes se niega al reparto.

El nombramiento del contador-repartidor y la creación de un inventario

Aunque lo más frecuente es que sea el propio fallecido quien se encargue de repartir sus bienes entre los herederos de forma explícita en el testamento, en ocasiones solo indican las proporciones del reparto sin concretar más. En este caso, es importante que nombremos a un contador-repartidor. Se trata de alguien ajeno a la herencia y a los colegatarios, que se encargará de hacer la división de los bienes.

Cuando no existe testamento, procuraremos conseguir la repartición de los bienes de mutuo acuerdo (reparto convencional). En los casos en los que no se consigue, la ley también contempla el nombramiento de un árbitro y, en última instancia, la partición judicial.

En todos los casos, la persona encargada de hacer el reparto de los bienes deberá crear un inventario que desglose todos los activos y pasivos del testador. De esta forma, además de poder hacer una valoración más precisa, también se podrá saber si existen acreedores que puedan impugnar la división del caudal hereditario.

Posibles causas que dificultan la repartición del caudal relicto

Los pasos que hemos visto hasta ahora formarían parte del proceso habitual de reparto y, a partir de este momento, la comunidad hereditaria quedaría extinguida y las cuotas abstractas darían lugar a los derechos concretos. No obstante, encontramos en la ley fórmulas por las que esta división se puede paralizar o impugnar.

La intervención de caudal hereditario

Esta medida la toma un juez cuando, bajo su propio criterio o por la solicitud de alguna de las partes, considera que son necesarias medidas que aseguren el patrimonio de la herencia. Este tipo de casos son frecuentes cuando vemos que hay riesgo de manipulación o robo de documentación perteneciente al difunto, cuando el fallecido no ha dejado testamento o durante el periodo de notificación y aceptación de todos los herederos.

La intervención judicial se cesará en el momento en el que podamos probar que los motivos por los que se puso en marcha esta medida se han resuelto. Es decir, cuando aparecen los herederos, en el momento en el que se haya pagado a los acreedores o tras la solicitud de los legatarios.

La rescisión de la partición

Podemos solicitar esta medida cuando vemos que el precio de mercado de una de las partes de la herencia es menor al estimado durante el reparto. También se puede activar el mecanismo legal cuando descubramos que no se han incluido todos los bienes en el inventario o algunos de los herederos. Con esto se pretende garantizar los derechos de todos los legatarios y asegurar un reparto justo.

La ley nos permitiría activar este mecanismo si podemos demostrar que el valor de los bienes está un 25 % o más por debajo de lo estimado. Para lograrlo, el heredero perjudicado deberá pronunciarse en contra de los demás solicitando un complemento o una nueva repartición de los bienes. Una vez admitido a trámite, se completará la división del patrimonio o, en su defecto, el resto de coherederos tendrán que pagar al preterido la parte que le corresponde.

En definitiva, el caudal hereditario en una herencia es el patrimonio que deja el testador. Cuando procedemos a su reparto, el resultado final va a depender de su voluntad, del acuerdo entre las partes o de lo que estipule un mediador, ya esté cumpliendo las funciones de contador-repartidor o de árbitro.

¿Qué plazo tenemos para reclamar una herencia?

Cuando reciben una herencia, muchas personas tienen dudas acerca de hasta cuándo pueden reclamarla. Los trámites se complican, los procesos administrativos se alargan indefinidamente y comienzan a aparecer los temores: ¿Tendré tiempo de reclamar mi herencia? ¿Y si se agota el plazo? ¿Puedo perder una herencia aunque tenga pruebas consistentes pero pase mucho tiempo? A continuación aclararemos todas las dudas sobre esta importante cuestión: reclamar una herencia a tiempo.

La acción de petición de herencia

Primero se ha de aclarar este concepto. La acción de petición de herencia que la ejercita el heredero frente a quien detenta la herencia. Se considera que la ejercerá la persona que pretende que se le declare heredera frente a otra persona o personas, quien/quienes poseen los bienes como si fuera dueños.

No aparece regulada por el derecho positivo, aunque se menciona en los artículos 192, 1016 y 1201 del Código Civil, pero no tiene ninguna regulación expresa. Por eso, el tribunal supremo ha definido en qué consiste la petición de herencia mediante diferentes sentencias, entre las que se podrían citar las siguientes:

– «es una acción universal dirigida primordialmente a obtener el reconocimiento de la cualidad de heredero y, en su caso, a la restitución de todo o parte de los bienes que componen el caudal relicto del causante cuya posesión, con título o sin él, retenga la parte demandada.» (sentencia del 21 de junio de 1993)

– «consiste, sustancialmente, en el hecho de que, hallándose unos bienes poseídos en concepto de dueño por un tercero, el que considera pertenecerle dichos bienes por título de herencia, reclama que se declare en su favor la titularidad dominical de los mismos.» (sentencia del 24 de julio de 1998).

Deferencia entre acción de petición de herencia, la acción reivindicatoria o declarativa de dominio

No hay que confundir con estas acciones, aunque sean similares.

– Con la acción reivindicatoria se protege el derecho de propiedad y se pretende la restitución de la cosa que indebidamente posee un tercero. Es decir, se trata de reivindicar bienes que no procedería reclamar por una herencia.

– La acción declarativa de dominio tiene como objeto declarar judicialmente la propiedad de un bien frente a la persona que la discute o se la quiere atribuir.

¿Cuándo prescribe la acción para reclamar la herencia?

Dicha acción está sometida al plazo de prescripción extintiva de 30 años fijado en el artículo 1963 del Código Civil, donde fija para el ejercicio de las acciones reales sobre bienes inmuebles.

Una prescripción extintiva no determina solo el plazo de esta acción, sino en general sobre las relaciones jurídicas y los derechos subjetivos y puede entenderse como el modo de extinguirse los derechos y las acciones por el mero hecho de no dar ellos adecuadas señales de vida durante el plazo fijado por la ley.

Por cuanto la mayoría de la doctrina y nuestro Tribunal Supremo considera que se trata de una acción real sobre bienes inmuebles independientemente de cuales sean los bienes que integren la herencia (es decir que sean inmuebles o de otro tipo).

Cuándo comienza el plazo

Ahora que sabemos que el plazo para reclamar la herencia es de 30 años, cabe preguntarse a partir de cuándo se cuenta.

La respuesta la encontramos a partir de la sentencia de 30 de marzo de 1889, según la cual «el plazo de prescripción que empieza a contarse desde que el poseedor aparente de los bienes exterioriza su propósito de hacerlos propios, titulándose dueño de los mismos, comportándose como tal y negando a los demás el carácter de herederos.»

Sin embargo, en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería (Sección 3ª) del dos de junio de 2014 se afirma que: «Más discutido es en cambio el plazo de inicio del plazo […] que para algunos ha de partir del momento de la apertura de la sucesión y para otros del momento en que el demandado realiza una conducta de desconocimiento de la pertenencia del bien a la masa hereditaria, que es el plazo más comúnmente aceptado.»

Es decir, también podría ser a partir del momento de la apertura de la sucesión.

Y la Audiencia Provincial de Castellón (Sección 1ª) Sentencia núm. 162/2008 de 24 julio afirma: «la acción de petición de herencia prescribe en el plazo de treinta años […] contados desde el fallecimiento del causante o desde el momento en que el poseedor aparente comienza a poseer los bienes «animo suo», siendo criterio jurisprudencial mayoritario en la actualidad que efectivamente el plazo de prescripción se inicia el día en que el poseedor aparente empieza a poseer los bienes «exteriorizando su intención de hacerlos propios titulándose dueño de los mismos, comportándose como tal y negando a los demás el carácter de herederos.»

Es decir, existiría la posibilidad de el plazo comenzara también desde el día del fallecimiento del testador.

Quién puede ejercer el derecho de reclamar una herencia

El heredero, cualquiera que sea su título, ya sea testamentario, legal o contractual, puede ejercitar esta acción y ha de hacerla ante quien posee los bienes hereditarios en concepto de heredero o sin título alguno. Es decir, ante quien se supone que tiene la herencia injustamente, ya sea o no heredero.

Efectos de la reclamación de la herencia

El efecto que se persigue es la recuperación de los bienes hereditarios. No obstante, también se habrá que restituir los frutos y rentas y mejoras hechas en los bienes.

Si el poseedor al que se reclama era de buena fe, porque ignoraba la existencia del otro heredero, tendrá derecho a los frutos y a que se le abonen las mejoras.

Si el poseedor no lo era de buena fe, perderá los frutos y las mejoras y solo tendrá derecho a que se le abonen los gastos de conservación que hizo en los bienes.

Cuando en el momento del fallecimiento de una persona no leemos el testamento, sino que lo descubrimos después y vemos que en la herencia se incluye un terreno o una vivienda es cuando surgen las dudas. Pero, como se puede ver, es posible reclamarlo de forma legal en los 30 años siguientes del fallecimiento o incluso más tarde.

Herederos de una herencia que no aceptamos
¿Podemos rechazarla?

En nuestra inmobiliaria a menudo encontramos casos en los que los herederos prefieren renunciar a una vivienda por estar sujeta a deudas como, por ejemplo, una hipoteca elevada. También pueden haber otros motivos por los que prefiramos renunciar a una herencia: el fallecido deja más deudas que bienes, verse incapaz de pagar el impuesto de sucesiones, etcétera. Pero, una vez una herencia está a nuestro nombre, puede ser difícil evitar recibirla.

A continuación hablamos de los pasos a seguir según el caso, el tiempo que hay para renunciar a una herencia y cuál es el procedimiento.

Renunciar a la herencia de alguien que no ha fallecido

No se puede renunciar a la herencia de alguien que está con vida, sea cual sea la causa. Así lo afirma el artículo nº 991 del Código Civil: «Nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia.” Como se puede ver, tampoco se puede aceptar una herencia en vida, ya que para ambos casos es necesario que la persona que haya hecho la herencia fallezca.

Además, el artículo 816 del Código Civil afirma: “Toda renuncia o transacción sobre la legítima futura entre el que la debe y sus herederos forzosos es nula, y éstos podrán reclamarla cuando muera aquél; pero deberán traer a colación lo que hubiesen recibido por la renuncia o transacción”.

Es decir, se puede renunciar a la herencia una vez fallece la persona pero tenemos que justificarlo.

¿Qué ocurriría si alguien renunciara a una herencia cuando el testador está con vida?

Sería una renuncia nula, ya que no se puede renunciar a un derecho que aún no se ha adquirido.

Sí es válida la renuncia a la herencia una vez el testador ha muerto, y pasaría a los demás herederos. A continuación vemos cómo llevar esto a cabo.

Renunciar a una herencia: puntos a tener en cuenta

Si renunciamos a una herencia cuando el testador ya ha fallecido, debemos formalizar la renuncia ante cualquier notario. Pero es importante tener en cuenta lo siguiente.

1. La renuncia es irrevocable

Es decir, una vez la hemos rechazado ya no podremos volver atrás y aceptarla de nuevo, ya que perdemos el derecho sobre la herencia.

2. Si la renuncia la hace un menor de edad, es necesaria la autorización judicial

Ya sea parte o la totalidad de la herencia, es necesaria la autorización del padre, madre o tutor de la herencia. Esto sucede tanto para aceptarla como para rechazarla.

3. Qué hacer si se quiere beneficiar a otra persona de la herencia

Existen dos formas de hacerlo:

– Si la otra persona está en el testamento, podemos renunciar de forma pura y gratuita, sin hacerlo en favor de nadie. Entonces la herencia se dividirá entre el resto de herederos.

Si renunciamos a favor de alguien, el heredero tendrá que pagar el impuesto de sucesiones, pues habrá sido titular de la herencia aunque solo fuera un minuto. Además, el nuevo beneficiario de la herencia también deberá pagar por el impuesto de donaciones.

Por eso no se recomienda hacer la renuncia en favor de alguien, ya que se han de pagar dos impuestos (el de la donación y el de sucesiones), mientras que al renunciar de forma pura y gratuita no se ha de pagar nada.

El problema llega si hay varios herederos más y queremos transferir la herencia solo a uno en concreto: en ese caso, no hay otro remedio que renunciar en favor de alguien.

4. La renuncia sirve también para los herederos de quien renuncia

Si alguien renuncia a una herencia, esta se reparte entre los demás herederos sin tener en cuenta los herederos de quien ha renunciado.

Sin embargo, si en el testamento se ha establecido como sustitutos los herederos de quien ha renunciado, la herencia sí pasará a ellos a no ser que también renuncien.

5. Si renunciamos a la herencia para no pagar deudas, los acreedores podrán recibir la herencia

Cuando uno tiene acreedores y recibe una herencia, normalmente ha de utilizarla para pagar sus deudas. Por eso, si los acreedores conocen la herencia, pueden solicitar a un juez que se acepte la herencia para cobrar la deuda, incluso aunque el heredero pretenda rechazarla.

Cómo renunciar a la herencia

Veamos, paso por paso, cómo renunciar a una herencia.

Acudir a un notario

En realidad, compadecer en una notaría y renunciar es lo único necesario para no recibir la herencia. Pero a continuación veremos también algunos consejos y detalles.

Renunciar a la herencia antes del vencimiento del impuesto de Sucesiones y Donaciones

Aunque podemos renunciar a la herencia en cualquier momento después del fallecimiento del testador, es mejor hacerlo antes de que termine el plazo para pagar el impuesto de Sucesiones y Donaciones, ya que sino habrá que pagarlo aunque no se acepte la herencia.

¿Qué sucede si alguno de los herederos nos pide que nos manifestemos acerca de nuestro deseo de renunciar a la herencia?

En este caso podemos continuar con nuestra renuncia, pero tendremos otros 30 días naturales para renunciar manifiestamente o no. Si no lo hacemos en ese tiempo, estaremos obligados a aceptar la herencia.

¿Qué ocurre con nuestros descendientes?

Como hemos visto, con la renuncia ellos también perderían el derecho a la herencia. Para que esto no ocurra, el testador tendrá que nombrar a los descendientes del heredero como sustitutos. Este hecho viene regulado por el artículo 77 del Código Civil. La herencia podría pasar a los sustitutos en estos casos:

1. Incapacidad: si el testador considera que el heredero ha incurrido en comportamientos ignominiosos o reprobables.

2. Premoriencia: si el heredero muere antes que el testador, la herencia también pasará al sustituto.

3. Renuncia: el heredero renuncia a la herencia.

Este último punto significa que también debemos conocer si en el testamento figuran nuestros hijos como sustitutos, ya que si, por ejemplo, renunciamos a una herencia porque consiste en deudas, automáticamente las heredarían nuestros hijos.

En conclusión, recomendamos tener en cuenta todos estos detalles a la hora de renunciar a una herencia para evitar pasos en falso que nos podrían perjudicar.

Lo que hay que saber antes de vender un piso heredado

La venta de una vivienda recibida en herencia conlleva una serie de pasos legales que debemos conocer para que todo el proceso se lleve a cabo con normalidad y, de esta forma, evitar contratiempos inesperados. Según datos reflejados en un informe del Consejo General de Economistas, respaldados por el gremio del notariado, en 2019 se suscribieron en España 640.823 testamentos.

Hablamos de la cifra más alta desde 2011, fecha a partir de la cual se estudian estos registros. Sin embargo, 47.451 de esas herencias fueron rechazadas, lo que supone también un récord y más del doble de los renuncios que se produjeron en dicho 2011. ¿Qué significa esto? Que debemos tener en cuenta una serie de factores antes de aceptar un legado que nos corresponda y también, por supuesto, si tomamos la decisión de poner en venta este patrimonio inmobiliario.

La aceptación o renuncia de la herencia son decisiones irrevocables

En primer lugar hemos de tener claro que la aceptación o renuncia de la herencia es una decisión irrevocable que, una vez establecida, no puede anularse. Conviene saber que el Código Civil confiere a los herederos lo que conocemos como el derecho a deliberar. Esto significa que contamos con un plazo de 30 días para manifestar nuestra voluntad a partir del día siguiente a la finalización del inventario de bienes y obligaciones del causante, es decir, la persona fallecida.

Durante este tiempo debemos valorar las ventajas e inconvenientes que podría suponernos aceptar los bienes que el testador pretendía transmitirnos en su testamento. Tenemos que saber que, en el caso de que no nos pronunciemos, se entenderá que aceptamos sin condiciones. Por lo tanto, es importante que nos dejemos asesorar por expertos en la materia para tener claro si la admisión podría significar un beneficio o, por el contrario, un perjuicio para nosotros.

¿Qué trámites debemos cumplir para vender una vivienda heredada?

Si deseamos vender una vivienda heredada nos veremos obligados a cumplir con una serie de trámites, que son los siguientes:

1. Presentar los documentos necesarios. Lo primero será recopilar los papeles que nos harán falta para ser reconocidos como herederos. Nos referimos al certificado de defunción y el de últimas voluntades, que obtendremos en el Registro General de Actos de Última Voluntad. Un documento que nos permitirá saber si el fallecido dejó testamento y en qué notaría se halla depositado.

2. Modificar la titularidad del inmueble. Para ello tendremos que formalizar ante notario la adjudicación de la herencia, presentando las escrituras del mismo. Dicho cambio debe reflejarse posteriormente en el Registro de la Propiedad, y dependerá de cada caso particular el trámite que debamos cumplimentar. Se tienen en cuenta circunstancias como la existencia de un testamento, si el reparto del patrimonio ha sido pactado entre los herederos o si hay un procedimiento legal abierto por desacuerdo entre los mismos.

3. Liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD). Contamos con seis meses tras el fallecimiento del causante que pueden ser prorrogables por otros seis más. La cuantía dependerá de la comunidad autónoma en la que el testador tuviera registrada su vivienda habitual. Una cuestión que suscita numerosas controversias, ya que algunos gobiernos regionales cuentan con sustanciosas bonificaciones que, en algunos casos, superan el 99 %, lo que provoca enormes diferencias entre unos territorios y otros.

4. Pagar la plusvalía municipal. Como herederos estamos obligados a satisfacer este impuesto sobre la actualización del valor de esta nueva propiedad de naturaleza urbana. Es fundamental que tengamos en cuenta que si la posterior venta se produce más allá de los 12 meses después de haber liquidado esta cuantía tendremos que volver a pagarla, esta vez como vendedores. Uno de los motivos que nos plantea urgencias a la hora de formalizar el traspaso y por los cuales este tipo de viviendas suelen tener precios más competitivos en el mercado inmobiliario.

¿Por qué nos conviene apoyarnos en una agencia inmobiliaria?

En efecto, a la hora de vender una vivienda que nos ha dejado algún familiar hemos de ser conscientes de que el tiempo es oro. No solamente porque nos conviene evitar el doble pago de la plusvalía. También, porque una propiedad genera gastos como el impuesto de bienes inmuebles (IBI), las cuotas comunitarias o las facturas de los suministros (agua, luz, etcétera).

Por estas razones, lo más aconsejable es que nos apoyemos en una agencia inmobiliaria o proptech. Estos profesionales nos ayudarán a encontrar comprador y efectuar la venta en un plazo ajustado, que suele rondar los 90 días, siempre a precio de mercado. También, a resolver los posibles conflictos que pudieran producirse durante el proceso.

Conflictos habituales entre herederos

De hecho, estos problemas entre herederos suelen ser habituales en algunos casos. Principalmente, cuando no realizamos el acto de partición o adjudicación de los bienes y sus titularidades. Ante estos supuestos, todos se convierten en dueños del todo por participaciones que no están divididas. Aquí radica el punto de partida de la mayoría de conflictos, como el que una de las partes se niegue a pagar gastos de mantenimiento, no acepte vender su participación o no quiera mantener el proindiviso de estos bienes.

Para poner en venta una vivienda heredada es obligatorio que todos los beneficiarios den su consentimiento. Ahora bien, cualquiera de los herederos tiene la potestad para vender su parte, en cuyo caso tienen prioridad el resto de coherederos.

Eso significa que todos o algunos de ellos podemos subrogarnos en el lugar del comprador extraño y reembolsar el precio de compra, para lo cual disponemos del plazo de un mes a contar a partir del conocimiento de dicha intención de venta. Por supuesto, cualquiera de los coherederos podemos pedir que se divida la propiedad en cualquier momento, ya que no estamos obligados a permanecer en comunidad.

Puede suceder también que, en pleno proceso, aparezca un heredero desconocido de mejor derecho (un hijo extramatrimonial no reconocido, el regreso de un ausente, etcétera). En todos estos supuestos lo aconsejable es contar con el asesoramiento de un mediador que contribuya a encontrar una solución beneficiosa para los intereses de todos los implicados.

En conclusión, la venta de una vivienda en herencia es un proceso que en ocasiones puede resultar farragoso. De ahí la conveniencia de ponernos en manos de profesionales como los que trabajamos en la inmobiliaria Cano, así como expertos en asuntos jurídicos.

La venta de una casa heredada, cuando no hay acuerdo entre los herederos

Cuando una herencia se ha de dividir entre varios herederos, estos pueden llegar a un acuerdo, como por ejemplo que uno de ellos se quede la vivienda y abone en dinero la parte correspondiente a los demás. Pero ¿qué ocurre si alguno de ellos no está de acuerdo porque prefiere vender la propiedad a terceros?

La situación de proindiviso o copropiedad

Esta situación la encontramos cuando la propiedad se ha heredado por partes, es decir, sin que uno de los herederos compre la totalidad de la vivienda a los demás o se quede a vivir en ella. En un principio, no plantea ningún problema hasta que uno de los herederos decida vender su parte.

¿Se puede vender una parte de una propiedad?

Perfectamente, incluso aunque la vivienda sea indivisible. De esta manera el título de copropietario pasaría al comprador, como si hubiera estado en el testamento.

Sin embargo, si los herederos aceptan la herencia pero no realizan la partición o adjudicación de bienes y titularidades, no podremos vender una parte para que alguien pueda vivir en la misma o hacer otro uso material de ella, ya que se trataría de participaciones indivisas, es decir, «todo es de todos».

Soluciones para la herencia de una vivienda cuando no hay acuerdos entre los herederos

Aceptación

Este aspecto puede ser clave para solucionar este conflicto. La aceptación de la herencia es un acto libre y voluntario. Por tanto, si alguien no la acepta, su parte se repartiría en donación entre el resto de los herederos.

Partición

Esta opción nos permite más soluciones, ya que así se puede vender una parte sin que el resto de los herederos pierdan su titularidad. La partición consiste en repartir los bienes heredados a partes iguales claramente divididas, incluso aunque se trate de un inmueble. Si se opta por esta vía, lo ideal es dividir la propiedad en bienes concretos.

Aunque se opte por una de estas soluciones, ¿qué sucede cuando uno de los herederos quiere vender la totalidad de la propiedad y los demás no están de acuerdo?

Dudas respecto a los desacuerdos entre herederos de una propiedad inmobiliaria

Podemos encontrar distintos casos en estos desacuerdos. Veamos, desde el punto de vista legal, lo que ocurre en cada uno, y las soluciones ventajosas a este tipo de casos.

¿Puede uno de los herederos vender la totalidad de la vivienda y pagar la cantidad proporcional al resto?

Solo con el consentimiento de los demás herederos. Aunque quien la venda abone con total corrección el precio correspondiente a los demás, no puede venderla si los otros no han expresado que están de acuerdo.

¿Puede uno de los herederos vender su participación indivisa?

Sí. Puede vender su parte si se ha llevado a cabo la partición o adjudicación de bienes y titularidades, con o sin el consentimiento de los demás herederos. Eso sí, ellos tendrán preferencia para comprar dicha partición así que, en caso de que la reclamen, el vendedor se verá obligado a vendérsela a ellos, tanto si la vende a uno de los otros herederos como para ser repartida entre ellos. Entonces decimos que los demás herederos pueden subrogarse en el lugar del comprador.

Se debe notificar la venta de una participación indivisa a los demás herederos. Desde dicha notificación, dichos herederos tendrán un mes de plazo para subrogarse.

¿Es más ventajoso vender la vivienda a uno de los herederos o a otro particular?

Resulta más ventajoso vender la vivienda a uno de los herederos, debido a los costes fiscales que conlleva el cambio de titularidad si se vende a un comprador externo.

¿Puede un heredero quedarse con el 100 % de la vivienda?

Sí, y comprar las partes de la vivienda al resto de herederos sería una buena solución para estos casos. El problema es que, como siempre, se necesita que ellos estén de acuerdo.

¿Qué se puede hacer si uno de los herederos se niega a vender su parte?

Si uno o varios herederos quieren vender una propiedad pero otro de ellos no quiere, existe la posibilidad de exigir la partición de la misma. Así, los herederos podrán vender sus participaciones indivisas al comprador, pero una seguirá perteneciendo a quien se negó, quien tendrá que llegar a un acuerdo con el comprador sobre si venderla o no. Existen muchas posibilidades para que el comprador pueda hacer uso del inmueble aunque el heredero no haya vendido su participación. Por ejemplo, el arrendamiento.

¿Qué ocurre si aún así no se llega a un acuerdo?

Puede seguir habiendo desacuerdos sobre si vender una propiedad o no, así como sobre la cantidad del importe a pagar por uno de los herederos al vender su participación o el valor total del inmueble. En ese caso, hay dos opciones:

1. Se puede acudir a un mediador antes de llegar a vía judicial. Así, se podrá encontrar una solución adecuada sin causar tantas molestias y capaz de satisfacer los intereses de todos.

2. Si se ha acordado la venta de una participación indivisa a uno o varios de los demás herederos, pero no hay un acuerdo sobre el precio, se puede acudir a los tribunales para ejercitar una acción de división. Por medio de este procedimiento se solicita al Juzgado que se extinga ese condominio, lo que puede hacerse de dos modos:

– Adjudicando una parte del inmueble a cada uno de los propietarios si se trata de un bien divisible.

– Vendiendo el inmueble, de manera que las ganancias se repartan equitativamente entre los copropietarios.

La acción de división es un derecho de cualquiera de los propietarios, por lo que para solicitarla no necesitará el consentimiento de los demás. Además, se puede llevar a cabo incluso aunque la propiedad se declare inservible.

Subasta voluntaria para la división de la cosa común

La acción de división de una vivienda indivisible o inservible puede llevar a una subasta voluntaria para la división de la cosa común, lo que llevaría a una subasta pública de la vivienda.

Como se puede ver, hay multitud de vías para llegar a un acuerdo, sin llegar a la subasta pública de la herencia, que probablemente es menos ventajosa para los propietarios.

Que supone realmente el usufructo


En la herencia es habitual que se constituya un usufructo a favor de los herederos. El usufructo es una figura jurídica que conlleva el disfrute de parte de los bienes sin aportar la titularidad. Es el derecho a la utilización de un bien ajeno o a disfrutar de los rendimientos que genere, como ocurriría en el caso de un inmueble. Al no haber propiedad, no es posible que lo vendamos. La «nuda propiedad» seguiría perteneciendo al causante hasta que los herederos legítimos adquieran el bien.

¿Qué tipos de usufructos podemos encontrar en la herencia?

El usufructo puede ser voluntario, que conlleva el acuerdo de las partes y legal, que es impuesto por ley debido al parentesco. A su vez, hay una subclasificación que podemos dividir en vitalicio, que llega hasta que termine la vida del heredero, o temporal.

Usufructos habituales

Los bienes que suelen dejarse en usufructo son las viviendas, de las cuales se pueden sacar rendimientos, el dinero y sus intereses, o las acciones o participaciones. El que más problemas legales genera es el del dinero.

Usufructo común y usufructo viudal

Queremos establecer otra diferencia con respecto a lo que es el usufructo viudal, que es distinto al común. El viudal es aquel que permite al cónyuge supérstite disfrutar de las propiedades del causante. Ello no obsta para que la propiedad pase a ser generalmente de los hijos, que son los herederos principales, aunque también a otros que se designen en el testamento.

El difunto podrá establecer este tipo de usufructo en el testamento con el objetivo de que la persona que ha sobrevivido pueda mantenerse y usar la vivienda familiar. En este caso, las similitudes que podemos observar con el común es que igualmente habrá que elaborarse un inventario que nos muestre el estado del bien al recibirse. Si bien, en el testamento viudal no es necesaria una fianza.

Requisitos del usufructo en el testamento

Con el usufructo es obligatorio tasar los bienes, de los cuales hay que realizar un inventario. También, hay que generar una garantía. De lo contrario, el heredero se podría ver privado de disfrutar del usufructo, aunque no de los rendimientos que genere.

Obligaciones que genera

Si somos usufructuarios, deberemos cuidar de los bienes y conservarlos, abonando lo que se requiera. También, deberemos llevar a cabo las reparaciones necesarias y darles un uso normal. Si hay impuestos, como es el caso de los bienes inmuebles, tendremos la obligación de abonarlos.

¿Cuándo acaba normalmente el usufructo?

Las razones habituales para que finalice el usufructo son la muerte del usufructuario, la adquisición de la propiedad o el cumplimiento de una condición, de la cual dependía el mismo. También, podría deberse a la renuncia del usufructo o a que desaparezca el bien sobre el que recaía la «nuda propiedad». En el caso de los bienes muebles, finaliza a los seis años si no se utiliza. Si es un bien inmueble, esto mismo ocurriría a los treinta años. El usufructuario deberá devolver los bienes al término del provecho.


Características del usufructo en la herencia

El usufructo tiene diferentes características que debemos analizar. Las que destacamos son el derecho real y erga omnes. Las implicaciones de ello son las siguientes.

Derecho real

La propiedad del provecho como derecho real conlleva que este recaiga sobre los bienes. A su vez, esto genera una relación de un titular con una cosa material. El usufructo nunca podrá recaer, por tanto, sobre un derecho personal, sino solo sobre los reales, es decir, sobre los que se pueden inscribir en el Registro Mercantil, como pueden ser las hipotecas o las propiedades.

La inscripción en el Registro Mercantil es muy relevante a la hora de que se generen los efectos del usufructo. En primer lugar, porque hace de pruebas frente a terceros, ya que como hemos dicho y como vamos a explicar, es un derecho erga omnes. También, porque dicha inscripción aporta una publicidad registral y es lo que permite un cierto control sobre los gravámenes.

Derecho erga omnes

Un derecho erga omnes es aquel que permite que se vaya contra todo el que no respete una titularidad. Es decir, hace que sea oponible frente a terceros. Un ejemplo es impedir que un tercero que no seamos nosotros disfrute del inmueble heredado que nos han dejado en usufructo.

Límites y obligaciones del usufructo en el testamento

El primer límite del disfrute del derecho que nos dejan en el testamento es su devolución futura. De ello se deriva que se lleve a cabo una correcta utilización y que tengamos en cuenta las reparaciones necesarias o el mantenimiento que precise para que dicha devolución se realice en perfecto estado. En este punto, sin embargo, debemos matizar que nos referimos al mantenimiento del uso normal, no al de urgente necesidad o a las reparaciones extraordinarias, cuya obligación pertenece al propietario.

Por su parte, debemos tener en cuenta que nos pueden ceder en el testamento un usufructo parcial, en el cual tendremos que calcular el porcentaje que nos pertenece disfrutar y respetarlo. Otro límite es el tiempo. Al no tener una propiedad real, el tiempo estará limitado, y es posible que se sujete a condiciones. Normalmente, el provecho finaliza con la vida del usufructuario, aunque es posible que el causante quiera extenderlo a la siguiente generación.

Por último, señalar que le corresponde al usufructuario responder por los daños que sufra el bien. Cuando se trata de un bien inmueble, además, el usufructuario será el que tenga que encargarse de pagar el IBI (impuesto sobre bienes inmuebles). Si bien, no tendría que pagar, por ejemplo, la comunidad de propietarios, salvo que se hubiera llegado previamente a un acuerdo privado, aunque no lo impone la ley.

En definitiva, el usufructo en la herencia conlleva el disfrute de un bien mueble o inmueble que normalmente finaliza con la vida del usufructuario, aunque nunca se obtiene su propiedad. Puede ser voluntario, legal y, a su vez, vitalicio y temporal. Se trata de un derecho real y erga omnes a cuyo mantenimiento tenemos que atender, dándole un uso ordinario y respetando sus límites y obligaciones.

Conceptos básicos de las herencias

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Una herencia se basa en una transmisión. El objeto de dicha transmisión puede basarse en derechos, obligaciones o bienes, los cuales pasan desde su propietario a aquellos individuos que, por testamentoo porque así lo dicte la ley, sean considerados como herederos legítimos. Este concepto lo deberemos aplicar en algún momento de nuestra vida. Presentamos un glosario para su mayor entendimiento.

Conceptos más importantes para entender las herencias

En el ámbito jurídico, las herencias están formadas por las transmisiones de un sujeto que ha fallecido a su heredero, ya sea, como hemos dicho, de derechos, de bienes o de obligaciones. No se debe confundir con una donación, la cual se realiza en vida. Para entender su funcionamiento, es fundamental conocer los siguientes conceptos.

:: Testamento

El testamento es el conjunto de disposiciones a través de las cuales se distribuyen los bienes de la persona fallecida. Si no hay un testamento conocido, los bienes se distribuyen según lo que diga la ley. La transmisión puede modificarse por el causante (persona que realiza el testamento) tantas veces como este lo desee. También puede revocarlo. En el caso de que las modificaciones sean muy extensas, es recomendable hacer un nuevo testamento.

:: Testador, testatrix o causante

El testador o la testatrix son las personas que fallecen. Esta persona puede haber realizado o no un testamento. En caso de que no lo haya elaborado, decimos que ha muerto intestado. Esta figura también recibe el nombre de causante.

:: Caudal hereditario

El caudal hereditario es el conjunto de bienes que se distribuyen en las disposiciones hereditarias y que recibirán los herederos.

:: Herederos

Los herederos son las personas a las que se les atribuye el derecho de recibir el legado. Dichas personas pueden ser naturales o jurídicas. Normalmente, son familiares, ya que la ley obliga a que los hijos reciban 2/3 de la herencia forzosamente, salvo supuestos muy concretos. También pueden ser los viudos, los padres, otros parientes cercanos o aquellas personas que el causante deseara. Al viudo o a la viuda, en derecho español, se le llama cónyuge supérstite.

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:: Derecho-habientes

Son aquellas personas a las que la ley les concede ciertos derechos sobre las herencias. Normalmente, los derecho-habientes suelen ser los hijos del causante o el cónyuge no separado legalmente.

:: Legado

El legado es un término que suele utilizarse para nombrar al conjunto de la partición. No obstante, si lo definimos en sentido estricto, es una disposición que se hace a título personal hacia una persona concreta a través del testamento.

:: Albacea

El albacea es una figura dentro de las herencias que hace referencia a la persona que el testador selecciona para que reparta sus bienes entre los herederos según como se disponga en la transmisión.

:: Testador

El testador es la persona que realiza el testamento. Por tanto, se trata del causante o del fallecido que transmite su legado.

:: Fideicomiso

El fideicomiso es una disposición que puede crearse dentro del testamento del causante. Dicha disposición implica un encargo del testador, que desea que el heredero de los bienes los conserve y transmita, bien parte o bien todo, a un tercero en un futuro.

:: Haber hereditario

El haber hereditario tiene un matiz que lo diferencia del concepto ya explicado de caudal hereditario. El haber es el conjunto de bienes que cada heredero va a disfrutar cuando ya se haya llevado a cabo la partición.

:: Herencias vacantes

Se trata de un legado que el heredero o los herederos han rechazado, es decir, repudiado, que es tal y como se dice en derecho español. También se da cuando el causante fallece sin sucesor legítimo ni testamento.

:: Habilitación

Habilitar significa dar la facultad a una persona para que lleve a cabo ciertas funciones o actos jurídicos que, en principio, no le corresponderían. Es decir, es darle a una persona la capacidad de obrar.

:: Herencias aceptadas

Es el nombre que recibe lo heredado una vez que los herederos han manifestado la voluntad de hacer suyo el legado que les corresponde, es decir, que no lo han repudiado.

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:: Heredero aparente

Es una persona que se tiene como heredera en el ámbito público pero que en realidad no lo es, sino que tan solo posee los bienes del causante. No obstante, sus verdaderos propietarios, herederos legítimos, son otros.

:: Heredamiento

El heredamiento solo se da en España dentro de Cataluña, ya que se trata de una sucesión pactada que pertenece a su derecho foral de sucesiones.

:: Herederos abintestato o legítimos

Los herederos legítimos o abintestato son los que reciben la partición cuando no hay testamento, recibiéndola por disposición legal.

:: Legítima

La legítima es un porcentaje del legado de la que el causante no puede disponer debido a que la ley obliga a que vaya a los herederos forzosos o legitimarios. Las legítimas tienen características y cuantías distintas según si se aplica el derecho común o el derecho foral.

:: Heredero forzoso

Heredero forzoso es aquel sucesor que el causante no puede excluir de una parte de la parte que la ley le reserva. A estos también se les llama legitimarios. Hay excepciones en las que se admiten, por ley, casos de desheredación, pero deben realizarse por hechos demostrables.

:: Heredero de confianza

Es aquella persona que recibe todo o parte del legado de la persona fallecida para que aporte sus bienes a terceros de manera confidencial.

:: Herencias indivisas

Las herencias indivisas se dan en esa etapa en la que el heredero o los diversos herederos han aceptado la partición, ya sea de forma tácita o expresa, pero todavía no han repartido entre ellos los bienes que les corresponden. Es común al heredarse una vivienda y en este caso, el legado sigue siendo un total, un conjunto unido de todos los derechos, las deudas, los bienes y las obligaciones del causante. Muchos deciden venderla a una inmobiliaria y repartir su precio.

:: Herencias yacentes

La yacente es aquella que todavía no ha sido repartida porque aún no ha sido aceptada por parte de los herederos que tienen derecho a ella.


En definitiva, la herencia es un concepto de enorme importancia en la vida de las personas y, quizá, lo más importante recaiga no tanto en el causante, sino entre los distintos herederos. Estos podrán aceptarla, con todos los derechos y obligaciones que conlleve, o rechazarla si no les beneficia.

¿Se puede heredar una vivienda si el titular no hizo testamento?

herencias

Cuando un ser querido nos deja es un golpe muy duro, pero tenemos que saber reponernos y empezar a arreglar los trámites necesarios tales como la herencia, qué hacer con su vivienda

Lo primero que vamos a hacer después de reponernos de este duro traspié de la vida es abrir el testamento, pero… ¿qué pasa si la persona no lo hizo? Cuando una persona fallece sin haber hecho un testamento anteriormente, hay una serie de mecanismos para reclamar sus bienes.

En España, el orden para heredar sin que se haya hecho este documento pone en primer lugar a los hijos, luego a los padres y por último el cónyuge. Le siguen los hermanos y sobrinos, los tíos y, en último puesto, el resto de parientes colaterales de cuarto grado. Así que si estás dentro de este orden podrás reclamar el legado aunque no se haya dejado testamento.

Aunque existe la idea de que hacer el documento testamentario es un acto de mal augurio que recuerda a la muerte, supone todo lo contrario, ya que significa dejar bien preparado el futuro de nuestros seres queridos haciendo que se cumpla nuestra voluntad.

Hay que documentarse muy bien, puesto que dependiendo de las comunidades autónomas, el orden para acceder a la herencia puede cambiar; por ejemplo, en Navarra los segundos a la hora de heredar son los hermanos, mientras que en Cataluña el cónyuge ocupa el segundo lugar en el orden sucesorio. Lo ideal si nos encontramos en esta situación sería ponernos en manos de especialistas en sucesiones, donación, vivienda

 ¿Porqué existen los testamentos? 

1. Hacer este documento nos permite ajustar la voluntad a cada caso concreto, procediendo así a ordenar la transmisión de nuestro patrimonio conforme a lo que queremos.

2. Teniendo en cuenta el orden sucesorio que ocupa el cónyuge a la hora de heredar, tenemos que dejar este documento preparado si queremos proteger a nuestra pareja o dejarle algo.

3. Si no hemos sido bendecidos con el matrimonio, sino que hemos decidido hacernos pareja de hecho, el documento testamentario es necesario para proteger de forma idónea a nuestra pareja.

4. Los testamentos facilitan y abaratan los costes a la hora de aceptar las herencias. Estos nos evitan que tengamos que acudir a procesos judiciales o notariales de declaración de herederos.

¿Qué hay que hacer con una herencia donde no hay testamento?

1. Hay que obtener el certificado literal de defunción, que lo facilita el Registro Civil del lugar donde se produjo la defunción. Con este documento podremos iniciar todos los trámites tales como la aceptación del patrimonio, dar de baja los contratos, suministros….

2. Una vez hayan pasado 15 días desde la defunción, hay que solicitar el registro de últimas voluntades, el de los seguros de vida y el certificado de últimas voluntades. Cuando tengamos el certificado de últimas voluntades, podremos saber si la persona fallecida ha dejado o no documento testamentario. En el caso de que no se haya hecho este documento, hay que iniciar un procedimiento de declaración de herederos, que podría ser notarial o judicial, aunque con la Ley de Jurisdicción Voluntaria actual (Ley 15/2015) se tramitará siempre a través de un acta de notoriedad.

heredar sin testamento


Pero… ¿quién puede solicitarlo?

El citado documento puede ser solicitado por las siguientes personas:

1. Aquellas personas que piensan que pueden tener derecho a la sucesión.

2. Los parientes que sean descendientes, ascendientes, cónyuges o parejas de hecho o parientes colaterales.

La declaración de herederos se tramitaba ante el notario del último lugar donde hubiese vivido el fallecido, pero el artículo 55  del párrafo primero de la Ley de Jurisdicción Voluntaria del año 2015 (Ley 15/2015) establece un fuero electivo, así que el solicitante podrá elegir al notario que se encuentre en los siguientes lugares:

1. El lugar en el que el fallecido hubiese tenido su último domicilio o residencia habitual.

2. El lugar donde tuviese la mayor parte del patrimonio.

3. El lugar donde hubiese fallecido siempre que estuviese en España.

La persona que solicita el documento tendrá que hacer un requerimiento al notario para que declaren los herederos. Para poder hacer eso deberemos acompañar la documentación (actual art. 56 de la Ley 15/2015) que enumeramos a continuación.

1. Designar y establecer los datos identificativos de las personas que el solicitante considere llamadas a heredar.

2. Acompañar los documentos que acrediten el parentesco con el fallecido, pueden ser el libro de familia, certificados de nacimiento o de matrimonio. También hay que acreditar la identidad y domicilio del fallecido aportando el DNI y el certificado de residencia o empadronamiento.

3. Acreditar el fallecimiento y verificar que no hay testamento; para ello deberemos presentar el certificado literal de defunción y el certificado de últimas voluntades.

4. Presentar dos testigos que sepan por sí mismos los hechos que deben declararse en el acta de notoriedad; estos testigos pueden ser parientes siempre que no tengan ningún tipo de interés en la sucesión.

¿Cómo vender una vivienda heredada?

Para vender un inmueble heredado hay que realizar algunos trámites de forma obligatoria.

1. Hemos de firmar las escrituras de adjudicación y aceptación de la sucesión ante el notario. Estos documentos tienen que ser firmados por todos los herederos.

2. Debemos pagar el impuesto sobre sucesiones y donaciones antes de seis meses desde la fecha de defunción. En ocasiones se puede solicitar una prórroga de hasta un año según la comunidad autónoma en la que se resida.

3. Tenemos que acudir al Registro de la Propiedad para inscribir la aceptación del patrimonio.

4. Hay que pagar la plusvalía municipal.

Una vez tengamos todos los documentos al día para poder realizar la venta de la vivienda, lo ideal sería que buscáramos una inmobiliaria que se haga cargo de todo el proceso de la herencia. Los agentes inmobiliarios conocen el mercado y podrán marcar el precio justo de nuestra vivienda.

Normalmente, las agencias de inmobiliaria colaboran unas con otras, así el proceso de venta podrá ser más rápido. Otro punto a favor para contratar una inmobiliaria es que nos ahorramos los quebraderos de cabeza que supone la venta de una vivienda.