Reparaciones en el piso de alquiler

Aunque en Inmobiliaria Cano no nos dedicamos al alquiler, sino que nos centramos únicamente en la compra-venta de inmuebles, sabemos lo importante que es estar informado respecto a las leyes que rigen las relaciones inmobiliarias y este es el caso de la relación entre arrendatario y arrendador que debe estar siempre guiada por un contrato. En ocasiones hay diversas cuestiones que escapan a la planificación. Algunas de ellas, por ejemplo, son las reparaciones.

El tema de quién debe hacerse cargo del costo de manutención por arreglar los desperfectos de la propiedad es una cuestión tan importante, que incluso está regularizada por la Ley de Arrendamientos Urbanos en su artículo 21.4.

La respuesta es simple y clara: dependiendo de qué es aquello que se tenga que solucionar, la responsabilidad va a ser por completo o del propietario de la vivienda o del inquilino de la misma.

¿Cuál es la responsabilidad del propietario en las reparaciones?

Por Ley, el arrendatario está obligado a proveer a sus huéspedes un lugar habitable que cumpla con las normas básicas de salubridad, seguridad y servicios. Por lo tanto, en caso de que la casa necesite una remodelación en cuanto al tema de tuberías, problemas en el techo, en las paredes o en el suelo, esto corresponde por completo al propietario.

Pero ¿por qué sucede esto? Es un requisito constitucional, amparado en la Audiencia Provincial de Madrid, sección 12ª, sentencia del 23.09.2015, que dice que todo arrendador debe proveer una vivienda en perfectas condiciones. Por lo cual, en el momento en que haga falta alguna reparación que esté directamente relacionada con conservar la estructura de la vivienda, es labor del propietario el solucionar este inconveniente.

¿Cuál es la responsabilidad del arrendatario en las reparaciones?

Vivir en una casa, por más bien conservada y cuidada que esta esté, inequívocamente va a causar algún deterioro en la propiedad por el constante uso.

Para esta clase de situaciones, la Ley también es clara y dictamina que aquellos desperfectos que sean ocasionados por el uso constante del inmueble y entren dentro de la categoría de «pequeñas reparaciones», serán responsabilidad de los inquilinos el resarcirlos.

Por ejemplo, quedará en manos del arrendatario el solucionar casos como el cambio de grifos, persianas, bombillas o cerraduras. En otras palabras, todas aquellas tareas necesarias pero de intrascendental sustancia dentro del hogar pertenecen al inquilino.

Excepciones

Si bien ya ha quedado estipulado que las reparaciones mayores son responsabilidad del propietario y las reparaciones menores del inquilino, en ocasiones llegan a darse ciertas excepciones.

Si en algún caso, el arrendatario causara algún daño a la propiedad por mal uso de la vivienda o negligencia en el cuidado del patrimonio que se le renta, lo cual ocasionara algún desgaste en el lugar en cuanto a estructura, entonces tendría que ser él y no el arrendador el que asumiera la responsabilidad de la reparación que se llevara a cabo.

¿Cuándo puede suceder esto? Si el inquilino permite que la humedad se propague en la vivienda, si comenzó a hacer alguna modificación en cuanto a estructura de la propiedad sin aviso ni consentimiento del dueño, lo cual generó un problema, o en caso de que, de manera voluntaria y con alevosía, haya atentado contra el inmueble, destrozándolo, quemándolo o inundándolo, por citar algunas catástrofes posibles.

Normas generales para una sana convivencia entre propietario y cliente

Es de vital importancia que la renta de cualquier propiedad esté amparada por un contrato conforme a la Ley. En dado caso de que dicho documento no sea claro con respecto al tema de las reparaciones, o exista controversia entre una o ambas partes sobre qué es responsabilidad de quién, es esencial que todos los involucrados acudan al juzgado pertinente para que sea este el que los ayude con sus interrogantes y solucione sus desacuerdos.

Otro consejo sumamente valioso para ambas partes es que, antes de que el próximo inquilino se mude a una casa, tanto el futuro arrendatario como el arrendador inspeccionen juntos la propiedad para ver en qué estado se encuentra. Tal diagnóstico del inmueble debe quedar asentado en un documento firmado por las dos partes, junto con testigos que den fe de decir la verdad.

Aparte, este informe de condiciones del inmueble no debe celebrarse únicamente por escrito, sino que también ha de contener el respaldo de imágenes o vídeos que lo avalen. De esta forma, se podrá comprobar qué desperfectos o daños fueron causados por el tiempo y el uso, y cuáles ya antecedían al inquilino.

Rentar una propiedad puede ser una experiencia gratificante para ambas partes si tanto el arrendador como el arrendatario logran encontrar un punto de equilibrio y paz. El primero debe ofrecer un lugar seguro donde otra persona pueda vivir cómodamente y obtener por ello un precio justo por la renta. El segundo, el arrendatario, va a contar con una vivienda agradable por la cual pagará mes con mes un precio fijo.

Cabe recalcar que las reparaciones no incluyen, de ninguna manera, ningún tipo de renovación sobre el bien inmueble. Un inquilino no puede modificar la propiedad sin consentimiento expreso del dueño.

Además, debe pensar que, como la propiedad no es suya, cualquier gasto que realice en transformar la vivienda será una inversión para un tercero, que a él no le reportará ninguna utilidad en el momento futuro en el que abandone la casa.

Por el contrario, si es el arrendador el que quiere llevar a cabo alguna modificación en la vivienda, tiene que avisar con tiempo a su ocupante para que este tome las medidas necesarias para prepararse. En cualquier caso, ningún tipo de renovación debe afectar el nivel de seguridad o comodidad del inquilino de la propiedad.

El tema del alquiler puede resultar complicado para algunas personas, pero no tiene por qué serlo. Este es un convenio que se encuentra vigilado por la Ley, lo cual permite llegar siempre a un arreglo en caso de discrepancia o con el fin de hallar una solución ante los problemas que se presenten. Lo más importante es que todas las partes del contrato encuentren un beneficio en la relación y que, además, conozcan qué es su responsabilidad dentro del contrato de vivienda que celebraron.

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